Mahoma y su predicación II (El hecho coránico. La revelación. Enseñanzas del Libro)

Según dos pasajes del Corán (azoras 53, 4-8; y 71, 20-23), una visión sobrenatural se halla en el origen de la misión profética de Mahoma, consistente en predicar un mensaje divino (azora 26, 192-193) que en perfecto árabe (azora 11, 1-2; 16-103) comenzó a descender sobre él, último de los profetas (azora 33, 40), cuando frisaba los cuarenta años, revelándosele en forma de Corán (del arameo qurʿana ‘salmodia’) a través del arcángel Gabriel (azora 2, 97).  Esta revelación ilustra sobre la historia de la humanidad, jalonada de episodios que protagonizaron personajes bíblicos como Noé, Ismael, Moisés, José, etc., del Evangelio, como la Virgen María y Jesús, además de tres profetas eminentemente árabes: Hūd, Ṣāliḥ y Šuʿhayb, gracias a los cuales Dios dio a conocer su Palabra a distintas comunidades, muy principalmente, las de los judíos y las de los cristianos, que con el paso del tiempo se fueron apartando de él, lo que justifica la predicación de Mahoma, sello de los profetas.

El Corán, en su versión más aceptada, consta de 114 azoras o capítulos (111, para Ibn Masʿud; 116, para Ubayy).  Cada una de las azoras está subdividida en aleyas o versículos, muchas de ellas escritas en prosa rimada (saŷʿ), y su extensión, de mayor a menor, es el criterio seguido para su presentación canónica, no ajustándose a él la primera azora, al-Fātiḥa, que hace las veces de plegaria en no pocos actos litúrgicos.  Encabezándolas, aparece siempre la basmalah (“En el nombre de Dios el Clemente, el Misericordioso), a excepción de la azora 9, resultado de la división de la extensa azora 8.  Para la liturgia, otras divisiones han surgido a lo largo del tiempo en función del total de letras del texto: ŷuz (de treinta en treinta) y ḥizb (de sesenta en sesenta).  

En cuanto a la datación de las azoras, el análisis del estilo, del vocabulario y de las ideas, así como la referencia a acontecimientos conocidos por fuentes históricas, permite proponer una cronología que establece cuatro periodos para el Corán, tres que corresponden a la predicación de Mahoma en la Meca y el último en relación con su actuación en Medina.  El primer periodo mecano concluye con la emigración a Etiopía de una parte de sus seguidores en 615; el segundo con el retorno de Mahoma y los suyos desde Taʾif en 620; y el tercero llega hasta la el Pacto de ʿAqaba y la hégira a Medina en 622. 

La lengua del Corán, independientemente del periodo al que correspondan las azoras, que en su edición vulgata indica su procedencia mecana o medinesa, es, por lo demás, similar a la coiné utilizada por los poetas de época preislámica bien que con alguna particularidad del dialecto quraší. Con respecto al estilo, a grandes rasgos, hay que observar que presenta similitudes con la prosa rimada de los adivinos, con asonancias en el interior y, sobre todo, al final de cada aleya, aunque el carácter poético de los primeros tiempos de la predicación, en el que las azoras son, en general, más breves, va atenuándose cuanto más se aproximan al periodo medinés, en el que el legislador abandona el lirismo inicial a la hora de formular disposiciones reglamentarias de todo tipo.  En cualquier caso, en el texto abundan imágenes y metáforas tomadas de la realidad cotidiana y alguna que otra  parábola como la de la Aleya de la Luz (azora 34, 35), en la que se compara la luz divina con una lámpara que brilla en el interior de un niño, o la Aleya del Trono (azora 2, 255), con claras reminiscencias bíblicas. 

Enseñanzas del Corán

En la primera azora, al-Fātiḥa, considerada desde antiguo la madre del Libro (umm al-Kitāb), están contenidas las principales enseñanzas del Corán: la noción de un Dios único, clemente y todopoderoso, el anuncio del Día del Juicio, la guía por el camino recto que conduce hacia el bien y la distinta suerte que correrán quienes lo sigan y quienes se aparten de él. 

Azora 1

EXORDIO

(mecana, de 7 aleyas)

1 En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso,

2 alabado sea Dios, Señor del Universo,

3 el Compasivo, el Misericordioso,

4 dueño del Día del Juicio.

5 A Ti solo servimos y a Ti solo imploramos ayuda.

6 Dirígenos por la recta vía,

7 la vía de los que tú has agraciado, no de los que han incurrido en la ira ni de los extraviados

Formulaciones más explícitas sobre Dios y sus atributos o sobre el Día del Juicio podemos encontrar en otras azoras, como la 4, 36, equivalente al credo de los cristianos, si bien todo el texto gira en torno a varias ideas fuerza que se repiten por doquier: la unicidad de Dios, con expresión en la primera parte de la šahādah (azora 37,5), frente al politeísmo extendido por Arabia en el momento de la predicación de Mahoma; su condición de creador (azora 96,2) todopoderoso (azora 90,68); el alcance de la voluntad divina, que juega un papel decisivo en la salvación de cada ser humano, en cierta forma subordinado a una suerte de predestinación (azoras 2,6-7; 4, 31; 106, 104); la inminencia del Día del Juicio (Yawm al-Qiyyāma) en el que toda la humanidad habrá de comparecer ante Dios (azoras 81, 1-14; 39, 68-69), recibiendo cada individuo un libro en cuyas hojas (ṣuḥuf) dos ángeles habrán anotado sus acciones buenas y malas; la existencia del Paraíso (al-ŷanna ‘el Jardín’), en el que discurren arroyos (azora 9, 100), flanqueados por árboles a cuya sombra reposan los justos (azora 13, 23), que disfrutan de manjares deliciosos (azora 52, 22) y de un vino que no embriaga (azora 37, 45-47), al lado de huríes de hermoso aspecto (azora 44, 54); y, también, la del Infierno (al-Ŷahannam o an-Nār ‘el Fuego’), en el que los condenados no cesarán de beber un líquido rusiente de metal fundido y agua fétida (azoras 6, 70; 18, 29; 14, 16), alimentándose de frutas semejantes a cabezas de demonio (azora 37, 65) y espinas (azora 88, 7).

Además de las azoras de tipo doctrinal y escatológico, el Corán contiene otras de carácter legal con disposiciones aún en vigor para el conjunto de la comunidad islámica.  La más importante de ellas es, a no dudarlo, “la obligación de hacer el bien y de abstenerse de toda mala acción” (al-amr bi-l-maʿarūf wa-n-nahy ʿan al-munkar) (azora 9, 71), aunque, a su lado, figuran las obligaciones rituales de todo musulmán, junto a la noción de yihad (azoras 5, 54; 9, 5-29), las prohibiciones alimentarias (azoras 5, 3; 16, 114-119; azora 6, 118-121 y 136-146; azora 2, 168-173; 5, 93-96), por ejemplo, en cuanto al consumo de bebidas alcohólicas, primero, lícito (azora 16, 67), luego, ilícito (azora 5, 90), aunque permitido en el Paraíso como placer reservado para los elegidos.  Asimismo, son numerosas las azoras que se ocupan de aspectos del Código Civil integrando la sharía o legislación islámica: las relativas a la situación del hombre y la mujer en la sociedad (azoras 4, 34; 2, 28); todo lo relacionado con el matrimonio (azora 2, 223), obligaciones de los contrayentes (azora 2, 37 y 236-237), el divorcio (azora 4, 19 y 129) y la herencia (azora 4, 11-12 y 176) , así como el castigo para el adulterio (azora 24, 2), la poligamia y el concubinato (azora 4, 3).  De otro tenor son las azoras que reglamentan la vida social, legislando sobre el reparto del botín en caso de guerra de conquista (azora 8, 41), la prohibición de la usura (azoras 4, 161; 3, 130) y otras actividades ilícitas, como la prostitución (azoras 2, 82; 24, 33), la esclavitud y la manumisión (azoras 4, 36; 24, 33), delitos como el robo (azora 5, 38) y el asesinato (azora 4, 92-93). 

Publicado por fanduj

"... me gusta el río / jugar al fútbol / y estar ausente..." (R.B.)

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